Pánico y agorafobia

El trastorno de pánico o crisis de angustia se caracteriza por la aparición de un período de intenso temor, acompañado de síntomas tales como palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo o falta de aliento, sensación de atragantarse, opresión, náuseas, miedo a perderse el control o volverse loco, miedo a morir…

El niño/a o adolescente puede desarrollar una preocupación constante por la reaparición de nuevos episodios de pánico o angustia, preocupación por las consecuencias de los mismos (ataque cardíaco, muerte, pérdida de control…) y/o cambios significativos en el comportamiento como consecuencia de dichos episodios.

Puede ir acompañado de evitación de situaciones o lugares en los que sería difícil escapar o embarazoso, disponer de ayuda en caso de aparecer un ataque de pánico o se requiere la presencia de un conocido para permanecer en ellas. En este caso, hablaríamos además de agorafobia. El niño/a o adolescente puede evitar situaciones como estar solo/a fuera de casa, mezclarse con la gente, usar medios de transporte, viajar, lugares dónde la salida pueda ser difícil…

Dicho problema, causa un deterioro en la calidad de vida, por ello, si tu hijo/a padece dicha problemática, no dudes en contactar con nosotras